El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, nace charro en 1943 y sigue siendo en esencia charro, con las excepciones y particularidades que la lucha le ha inyectado en ciertos periodos temporales, espacios regionales y secciones sindicales.
El SNTE ha ido perdiendo los logros alcanzados por la clase trabajadora en años de lucha y se ha conducido con plena subordinación y sin cortapisa ante los poderes fácticos de este país y el extranjero, situación que hoy tiene en retroceso las condiciones laborales, profesionales y sindicales de los trabajadores de la educación.
Existe una retahíla de agravios de la dirección nacional del sindicato y sus aliados: promueve las políticas dictadas por los organismo económicos internacionales del gran capital; allana el camino para la privatización de la educación; establece una vergonzosa alianza con dueños de los medios masivos de comunicación y promueve la sociedad de consumo; entrega a la oligarquía los derechos conquistados a la seguridad social; consiente la perdida el poder adquisitivo de salario; promueve el incremento al desempleo en el gremio; somete a los trabajadores a una cultura del silencio, subordinación, ignorancia y falta de conocimiento de los derechos; invierte los recursos de los agremiados en campañas políticas, partidos y compra de lealtades; facilita y promueve la persecución política, detención y asesinato de luchadores sociales.
La caracterización del SNTE avalada por la CNTE en sus congresos, asambleas nacionales y foros, misma que a continuación se reproduce, sigue siendo válida en esencia:
1. El SNTE es un organismo sindical auspiciado por el Estado, y como tal sirve como órgano de control y sometimiento de los trabajadores de la educación.
2. Las camarillas que se han adueñado de la dirección del SNTE, sin el consenso de las bases, lo han convertido en un trampolín político y de usufructo personal.
3. Estas camarillas subordinadas al Estado reprimen a la clase trabajadora con la suspensión de salarios, cambios arbitrarios, despidos, etc., e inclusive llegan al asesinato haciendo uso de las fuerzas represivas y manipulando los medios de comunicación.
4. El charrismo sindical es el instrumento utilizado por el Estado para controlar y someter ideológica, política y orgánicamente a los trabajadores, y la relación entre estos dos se expresa a través de prebendas que el Estado otorga a sus fieles servidores para la defensa de sus intereses.
5. Las contradicciones que se dan entre la SEP y charros del SNTE, no son antagónicas, sino por cuotas de poder que en ocasiones confunden al magisterio nacional, dando apariencia que existe diferencia de principios. Éstos sólo son de forma, los cuales no se resuelven por medio de la lucha de clases, sino a través de prebendas que el Estado otorga a sus fieles servidores para defensa de sus intereses.
6. El charrismo, como sindicato con prácticas corporativas, soslaya los problemas o intereses de las bases y utiliza los eventos sindicales (asambleas delegacionales, congresos estatales y nacionales).
7. Los charros con el afán de frenar el ascenso en la lucha, con una amplia participación de bases en la toma de decisiones y por no perder su hegemonía, utiliza todas las instancias y recursos que encuentra poniendo por delante su política vertical y antidemocrática.
8. Con la caída de Carlos Jonguitud Barrios no se logró romper totalmente la estructura de Vanguardia Revolucionaria, ya que sigue existiendo la fuerza en algunas secciones del país; tan sólo ha cambiado el nombre llamándose Institucionales para entrar a la modernidad salinista en el SNTE con Elba Esther Gordillo.
9. Actualmente el charrismo ha cambiado su discurso pero su práctica sigue siendo la misma, abriendo las puertas a grupos o corrientes que se identifican con ellos y sin representación ni consenso de las bases, impulsa la lucha por los espacios políticos compartiendo el poder y reforzando el proyecto gobiernista.
10. Al interior del SNTE encontramos dos posiciones políticas sindicales con objetivos de clase bien definidos: La del charrismo que apoya al Estado burgués mexicano y como consecuencia trata de tener encajonado en su política entreguista y corporativa al magisterio, haciendo de lado los problemas particulares de cada sección y los generales del magisterio.
