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Por Eduardo José Lara
El Pizarrín
Después de casi 6 meses de negociaciones, tiempo en el que secretario de Educación en el Estado, Eduardo Patrón Azueta, al fin pudo lograr rescatar una plaza de las garras del SNTE y restablecer los derechos laborales de una profesora, a quien los representantes sindicales de la Sección XXV le habían despojado, como parte de las venganzas que acostumbra Emilio Jiménez y sus huestes, hoy comparto con ustedes una buena nueva.
A principios del presente año y como parte de las represalias que viene realizando la cúpula sindical comandada por Emilio Jiménez Ancona, la profesora Leticia Chimil denunció que el delgado sindical de la secundaria técnica 25, José Luis Vera, en contubernio con sus incondicionales habían manipulado el escalafón para quitar de en medio a la profesora, quien por derecho laboral, consignado en la Ley Federal del Trabajo, en las Condiciones Generales de los Trabajadores de la Educación y del Reglamento de Escalafón, le correspondía obtener una plaza para atender un grupo más en la mencionada escuela.
Por las prácticas acostumbradas de José Luis Vera, apoyado y protegido por Emilio Jiménez, por acuerdo de la delegación sindical decidieron coartar los derechos laborales de la maestra Chimil, obligando al director de la secundaria técnica 25, prof. José Guadalupe Mena, comisionar a la docente a la biblioteca escolar y con ello eliminar de toda posibilidad de incremento laboral.
Ante esta irregularidad, una más en contra de los trabajadores que no se someten a los caprichos de los representantes sindicales, la afectada solicitó la intervención del Secretario de Educación, Eduardo Patrón Azueta, quien se comprometió a revisar el caso y si el reclamo de la maestra era justo, él se comprometía a restituir las horas que el delegado sindical arrebató, por lo cual comisionó al prof. Ramón Chi Manzanero para dar seguimiento y negociar con el SNTE la incorporación laboral de la profesora Leticia Chimil, situación nada sencilla considerando que la práctica cotidiana de Emilio Jiménez y sus delegados sindicales protegidos y solapados es la de quitar todo derecho laboral a quienes trabajan con honestidad y cumplen con sus obligaciones educativas.
Cabe mencionar que en la mencionada escuela, secundaria técnica 25, los abusos del delgado sindical, José Luis Vera, fueron denunciadas desde diciembre de 2008, cuando estallo una huelga de hambre de tres trabajadores, dos mujer y un hombre, a quienes también les habían quitado sus derechos laborales e incluso hasta sus plazas para otorgárselas a los incondicionales de Vera, situación que tuvo que ser resuelta con la intervención del propio gobernador, quien diera instrucciones precisas a Eduardo Patrón, quien en esa fecha se desempeñaba como Subsecretario de Educación en la Zona Norte y que a pesar de las amenazas recibidas por parte de Natividad Mendoza Nava, acompañado por una decena de incondicionales, Patrón Azueta cumplió con su encomienda, negociando con los inconformes su restitución laboral. En esa ocasión el hoy Secretario de Educación demostró tener palabra, ya que cumplió completamente con los compromisos adquiridos, al igual que lo hizo en esta ocasión con la profesora Chimil.
Y ante los hechos, el que esto escribe, quiere agradecer desde esta columna, a quienes le han dado la oportunidad de poder compartir con los amables lectores una buena noticia, el compromiso cumplido de algún funcionario público, en una lucha interminable contra las malas costumbres que provocan que en nuestro país, en nuestro estado y en nuestro municipio, las condiciones sociales sean cada día más graves, sin embargo en esta ocasión Eduardo Patrón Azueta y su asesor personal, Ramón Chi Manzanero, me han dado la oportunidad de poder felicitarlos y reconocer que la lucha que sostuvieron contra los intereses personales de los integrantes de la Sección XXV no fue nada fácil, sin embargo, el compromiso de la palabra empeñada de este par de servidores públicos, permitió que se corrigiera una injusticia más de los vengativos José Luis Vera y Emilio Jiménez Ancona.
No me queda más que reconocer la excelente y titánica labor de Eduardo Patrón Azueta y Ramón Chi Manzanero, por haber arrebatado una plaza al SNTE para hacer justicia en el caso de la profesora Leticia Chimil Hernández, a quien también debo de reconocer su decisión y su tesón para no flaquear ante las amenazas de los integrantes de la Sección XXV, gracias Eduardo, gracias Ramón y gracias Leticia, por permitirme compartir una buena noticia, porque cuando se quiere se puede.
ES CUANTO
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